Tras una mañana intensa entre los frescos celestiales de la CAPILLA SIXTINA DE EXTREMADURA (enlace a nuestra publicación) visitamos las piedras romanas del Yacimiento de Regina Turdulorum, urbe imperial que un día estuvo llena de vida y donde aún parece escucharse aplausos de teatro.
Resulta curioso contemplar el plano y, a continuación, mirar las piedras
que permanecen sobre el terreno. Poco a poco, el espacio deja de parecer un
conjunto de ruinas y empieza a revelar la estructura de un importante NÚCLEO URBANO de la
antigua Hispania, cuyos orígenes se remontan a la época de los emperadores
Flavios.
A medida que avancemos, Regina nos irá mostrando las distintas caras de una ciudad romana: religión, administración, comercio y vida cotidiana. Y aunque el tiempo se ha llevado buena parte de su esplendor, todavía
quedan suficientes huellas para que nuestra imaginación se ponga en marcha y
nos transporte a aquellos días en los que la vida transcurría al ritmo de las
costumbres romanas.
Frente al panel del TRAZADO URBANO, pudimos imaginar la precisión
matemática con la que los ingenieros romanos proyectaron un entramado
perfectamente ortogonal de insulae
(manzanas) adaptado al terreno, pensado para articular el tránsito de personas
y mercancías día a día.
Apenas unos pasos más allá, la vista se nos fue hacia el EDIFICIO
RELIGIOSO DE CARÁCTER COLECTIVO, una amplia estructura organizada alrededor
de un patio que aún sigue guardando enigmas. Se contempla como la antigua sede
de un colegio sacerdotal o incluso un templo de culto imperial de uso
comunitario; un espacio donde la colectividad celebraba ritos y fortalecía el
sentimiento de pertenencia al Imperio.
Entre los restos destaca un pozo que conservó objetos vinculados a la
vida cotidiana y al ámbito religioso.
Dominando la plaza del foro, se alzan las estructuras del TRIPLE TEMPLO, tres estancias paralelas alineadas al modo de las grandes metrópolis que rendían culto a la Tríada Capitolina —Júpiter, Juno y Minerva— como faro espiritual sobre el que giraba toda la devoción y el orden cívico de Regina. Es curioso cómo unos simples restos pueden transmitir todavía la importancia que tuvo un lugar hace tantos siglos.
En las proximidades
apareció la Dama de
Regina, que representa a la diosa Juno, esposa de Júpiter y reina de los
dioses.
A pocos metros, la solemnidad volvía a hacerse presente ante los restos
del TEMPLUM PIETATIS AUGUSTO, erigido en el siglo I d. C para ensalzar
la lealtad y la devoción hacia el emperador, y cuya conocida inscripción
recuerda cómo los propios ciudadanos financiaron su restauración a finales del
siglo II. Hoy conserva principalmente sus estructuras inferiores, suficientes
para reconocer la importancia que tuvo dentro del conjunto monumental.
Desde el inicio el recorrido nos dejó claro que la Historia no siempre
pone alfombra roja: la grava suelta planteó un pulso constante a la silla de
ruedas de mi esposa. Cada giro demandaba esfuerzo, complicidad y una buena
dosis de paciencia, pero entre risas, algún empujón firme y la terquedad
compartida de no dejar nada por ver, fuimos superando el terreno, no sin
dificultad, sintiendo que cada metro conquistado hacía la travesía aún más
nuestra. Porque viajar juntos también consiste en adaptar el paso al camino,
hacer una pausa cuando hace falta y seguir adelante sin perder las ganas de
descubrir.
Continuando el avance entre los cimientos, la mirada se posó en el EDIFICIO
C, que nos descubre un recinto con acceso porticado y patio interior, cuya
función todavía no está completamente identificada. Y quizá ahí esté también
parte del encanto de la arqueología: incluso después de siglos de
investigaciones, todavía quedan preguntas sin respuesta.
Desde aquí, al alzar la vista hacia la cumbre del cerro vecino
descubrimos la silueta inexpugnable de la ALCAZABA DE REINA,
centinela medieval que contempla desde las alturas las ruinas romanas a sus
pies, fundiendo dos épocas en el mismo paisaje extremeño.
Fue entonces cuando las ruedas de la silla comenzaron a rodar sobre las
pesadas losas del DECUMANUS
MÁXIMO, la gran arteria principal que cruzaba la ciudad de este a
oeste, gastada por el tránsito incesante de carros y sandalias a lo largo de
los siglos.
Mirando con atención el firme de esta gran vía, descubrimos una posible SPIRAMINA,
curiosas aberturas que servían como bocas de registro para que los operarios
mantuvieran la prodigiosa y compleja red
de alcantarillado y cloacas que discurría bajo la urbe.
Y como toda gran calle romana necesitaba su comercio, a un costado del Decumanus nos salieron al paso las ruinas del MACELLUM, un mercado de más de tres mil metros cuadrados donde los puestos (tabernae) de carne, pescado, vino y aceite, abastecían el día a día de Regina.
Dejando atrás la plaza del foro, pusimos rumbo hacia el impresionante TEATRO ROMANO, el monumento mejor conservado y la auténtica joya del yacimiento.
Construido aprovechando la pendiente natural del terreno, el teatro
contaba con su “cavea” para los espectadores y un frente escénico (scaenae frons) que
alcanzaba unas dimensiones considerables y constituía uno de los elementos más
destacados del edificio. tan grandioso que casi se podía escuchar el eco de las
antiguas tragedias y comedias de Plauto o Séneca.
Y fue precisamente allí, en la calma de sus gradas superiores donde me quedé contemplándolo durante un buen rato. Hay algo especial en encontrarse frente a un escenario que lleva tantos siglos sin actores. Quizá sean las piedras, quizá el paisaje, pero cuesta no sentir que todavía queda algo del eco de aquellos aplausos.
Nos despedimos de las ruinas de Regina Turdulorum, dispuesto a regresar a
nuestro tiempo ¡Ave, Regina! Hasta la próxima, que todo buen romano sabe que la
historia nunca termina mientras alguien esté dispuesto a contarla.
Tras la visita el cuerpo pedía pausa… Y así, con el sol ya más bajo y la calma que solo regalan ciudades con siglos a sus espaldas, pusimos rumbo a LLERENA (enlace a nuestra publicación), una localidad que no se visita: se saborea despacio.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA EN LOS
SIGUIENTES ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Regina_Turdulorum
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